El Gobierno portugués considera la acuicultura la mejor vía para reducir sus elevadas importaciones de pescado y cree que existe margen más que suficiente para que el sector duplique su actual nivel de producción hasta 2015.

Así lo apuntó hoy la ministra de Agricultura lusa, Assunçao Cristas, durante su intervención en una conferencia sobre la importancia del mar para la economía del país en la que recalcó que es el momento de aprovechar el “rendimiento real” de este sector para que deje de ser un área simplemente “con potencial”.

Portugal es el tercer país europeo con el mayor índice de consumo de pescado per cápita, con 57 kilos por persona, casi tres veces más que la media europea, establecida en torno a los 21 kilos.

De acuerdo con estadísticas oficiales, el país apenas produce una tercera parte de todo lo que consume, lo que supone un desembolso para comprarlo en el extranjero que ronda los 1.500 millones de euros anuales.

En este contexto, la acuicultura puede ser clave para el futuro de Portugal, según subrayó la ministra de Agricultura, quien recordó que de esta industria sólo procede el 3 % del pescado que se come en el país, frente al 30 % que supone de media en Europa.

“No podemos producir todo, pero sí podemos criar especies como los bivalvos -mejillones, almejas, chirlas, ostras, etcétera-“, aseveró Cristas, quien puso como objetivo duplicar la producción en estos centros durante los próximos dos años, hasta 2015.

Entre las especies más demandadas por el consumidor luso destacan el bacalao -base de la mayor parte de los platos típicos-, el pulpo, la sardina, el pez espada negro o el atún, entre otros.

La titular de Agricultura anticipó que en breve el Ejecutivo luso, de signo conservador, aprobará una nueva ley para regular el espacio marítimo que permitirá, en su opinión, impulsar la acuicultura.

Cristas defendió que este marco legal facilitará la cristalización del creciente interés de los inversores en este sector gracias a la agilización de los permisos.

La mejora de la balanza comercial portuguesa, históricamente deficitaria, es uno de los principales objetivos del actual Gobierno portugués, que pretende reducir así también el déficit público.

La importancia de la llamada “economía azul” ha sido defendida también con insistencia por el jefe del Estado luso, Aníbal Cavaco Silva, quien lo considera una parte clave del futuro del país.

Fuente: Fundación OESA.