Diversos estudios concluyen que los restos vegetales y la arena que los municipios se apresuran a limpiar contribuyen a combatir la erosión litoral.

Los municipios turísticos del litoral valenciano siguen gastando anualmente ingentes cantidades de dinero en retirar los restos de algas y de Posidonia oceánica que los temporales de levante depositan en las playas mientras la ciencia sigue aportando datos que evidencian el importante papel que estos depósitos juegan evitando la erosión del litoral.

Un trabajo publicado en 2005 por Francesc Xavier Roig y José Ángel Martín Prieto demostró los graves efectos que sobre la estabilidad de las playas, ya sometida a graves tensiones por las barreras artificiales construidas en la costa y por la falta de aportes de los ríos, representa la retirada de las bermas vegetales de Posidonia oceánica. Este trabajo, que confirmaba los de otras universidades y centros investigadores especializados como el Instituto de Ecología Litoral del Campello, provocó cambios en la gestión de estos mal llamados “residuos”, sobre todo en las Baleares.

Un trabajo reciente, liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y publicado por la revista “Nature Climate Change” ha confirmado el papel de las plantas marinas en la protección de la costa y propone aprovecharse de ellas en el diseño de estrategias para reducir las consecuencias del cambio climático y facilitar la adaptación.
Sin embargo, a excepción de Benidorm y de forma incipiente unos pocos ayuntamientos valencianos, la mayoría, incluida Valencia, sigue ignorando la evidencia y el valor de los restos de posidonia que llegan a la playa. La Diputación de Valencia presupuesta 202.000 euros para la ” limpieza” y, como ejemplo, el Ayuntamiento de Valencia pretendió cobrarle al Gobierno 127.735 euros por la retirada de las algas que llegaron a sus playas en diciembre de 2010.

Moisés Pellicer, técnico de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Benidorm, resaltó el “valor” de la decisión adoptada hace casi una década cuando con el asesoramiento del Instituto de Ecología Litoral decidieron no retirar las algas, al menos en periodo invernal.
“Las algas son molestas: huelen, atraen insectos e incordian a los bañistas. La presión sobre el ayuntamiento es tremenda. Hay muchas quejas, pero la concejalía sabe que esas algas evitan la erosión de la playa, que es uno de nuestros principales recursos, y al menos en los meses de invierno, cuando la presencia de bañistas es menor, las mantenemos en la playa hasta que se integran en la arena”, explicó. Una postal de 1965 del fotógrafo Quico con una turista en la playa de Poniente llena de restos de Posidonia sirvió de apoyo a la campaña de concienciación ciudadana.

Fuente: levante-emv.