Son cinco santuarios balleneros en Baja California que reciben durante el invierno a la ballena gris. Los cetáceos recorren unos 18.000 kilómetros desde el frío mar de Bering, entre Rusia y Alaska. De las 1.500 ballenas que cada año nacen en la costa mexicana, la mayoría lo hacen en el santuario de Laguna Ojo de Liebre.

México ha recibido los primeros ejemplares de ballena gris este año 2018, según el periódico El Clarín. Durante los cinco meses de estancia en la costa de México, se esperan alrededor de 70.000 visitantes de todo el mundo que llegarán para observar cetáceos, lo que supone un impulso económico para la región. Los cetáceos del tamaño de un bus impactan la vida de sus visitantes quienes han declarado que es una experiencia y que vale la pena venir y volver nuevamente.

Hay ballenas de muchos colores algunas grisáceas y otras más azules, además de delfines y aves que sobrevuelan los barcos.

México ha sabido proteger los santuarios donde ellas habitan cuando llegan de visita y explotar el turismo ecológico dándole ingresos al lugar visitado, haciéndose auto sostenibles.

Un estudio de científicos mexicanos señaló recientemente que las ballenas se desplazan cada año más al sur en busca de aguas más cálidas debido a los efectos del cambio climático.

Estos cambios en la distribución de la ballena gris son una respuesta de la población a los fenómenos oceanográficos de El Niño y La Niña, durante los cuales aumenta y disminuye la temperatura superficial del mar, respectivamente”, explicó Jorge Urbán, investigador de la Universidad Autónoma de Baja California Sur.

La temporada de ballenas en este país, se extiende de diciembre a los primeros días de abril y el costo del recorrido para observar a los cetáceos puede alcanzar hasta los 800 pesos mexicanos por persona (poco más de 40 dólares) en alguna parte de la costa de Baja California al Sur (México).

Fuente: tvn-2.com/mundo-verde