Los países europeos alcanzaron un acuerdo sobre las cuotas de pesca en el Atlántico y el mar del Norte para 2017 tras una larga serie de discusiones que se prolongaron durante la madrugada del miércoles.

“Hoy hemos dado otro paso importante hacia una pesca sostenible (…) y estoy orgulloso de decir que nuestro empuje hacia poblaciones saludables de peces empieza a dar sus frutos”, dijo el comisario europeo de Pesca, Karmenu Vella.

El Rendimiento Máximo Sostenible (RMS), es decir el límite de pesca fijado con criterios medioambientales y de renovación de especies, es el principio rector de las negociaciones sobre las cuotas y debería extenderse a todas las poblaciones antes de 2020.

Respecto a 2016, las poblaciones gestionadas con criterios de sostenibilidad aumentan en 2017 de 36 a 44.

Aunque el ejecutivo comunitario destacó los beneficios de su gestión de los recursos pesqueros, los ministros de los 28 acordaron revisar al alza algunas de las cuotas propuestas por la Comisión, en base a datos científicos, como en el caso del bacalao.

Para el bacalao en el oeste de Irlanda y en el golfo de Vizcaya, la Comisión proponía una reducción de las cuotas en un 68%, si bien finalmente esta bajada será sólo del 38% respecto a 2016 tras un acuerdo de los 28 para fijar su contingente en 2.830 toneladas el próximo año.

La ministra de Pesca española, Isabel García Tejerina, que consideró las propuestas del ejecutivo comunitario como decepcionantes, celebró que el acuerdo final del Consejo de la UE permitirá a los pescadores españoles obtener 41.000 toneladas adiciones.

En concreto, los pescadores españoles podrán pescar un 10% más de merluza norte, hasta 33.781 toneladas anuales, si bien la cuota para la merluza sur se reduce un 1,5%.

Respecto al jurel, la propuesta del ejecutivo de reducir su pesca en un 45% quedó finalmente en una bajada del 23%, explicó el ministerio español.

La cuota de pesca de anchoa en el Cantábrico se mantiene en 33.000 toneladas, mientras que las del golfo de Cádiz suben hasta las 12.500 toneladas.

Fuente: ecodiario.es